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Fundamentos del cultivo
Comprender el cannabis comienza antes del riego, la nutrición o la iluminación. Primero hay que conocer la planta: de dónde viene, cómo está construida, cómo se reproduce, qué produce y por qué individuos aparentemente parecidos pueden comportarse de forma distinta.
En esta guía encontrarás
Una mirada completa a la planta
Hemos agrupado el contenido original en bloques para que resulte más sencillo avanzar desde la historia y taxonomía hasta la anatomía, reproducción, química y genética.
Punto de partida
La planta antes que la receta
Cannabis sativa es mucho más que una planta reconocible por sus hojas. Ha acompañado al ser humano durante miles de años como alimento, fibra, medicina y materia prima. Durante ese tiempo también la hemos transformado mediante selección y cruzamiento.
Por eso hoy encontramos plantas que pueden parecer completamente diferentes entre sí: algunas son altas y poco ramificadas; otras son compactas; algunas desarrollan perfiles dominados por determinados cannabinoides, mientras otras muestran composiciones muy distintas.
Durante décadas intentamos ordenar esta diversidad utilizando palabras como “sativa”, “índica” o “ruderalis”. La genética moderna muestra una historia bastante más compleja. Buena parte de los tratamientos botánicos actuales considera al cannabis una especie con enorme diversidad interna, aunque el debate taxonómico no está completamente cerrado.
Historia biológica
Origen, sativa, indica y ruderalis
El cannabis actual es el resultado de poblaciones naturales, desplazamientos geográficos, adaptación y miles de años de selección humana.
Orígenes del cannabis
No debemos imaginar que alguien encontró “la primera planta de marihuana” en un punto exacto del mapa. Hablamos de poblaciones silvestres distribuidas geográficamente que durante miles de años fueron seleccionadas, transportadas, cruzadas, cultivadas y adaptadas a nuevos climas.
Una comunidad podía seleccionar plantas por su fibra; otra por sus semillas; otra por su resina o por determinadas características medicinales y culturales. Después de miles de años de ese proceso, el ser humano terminó convirtiéndose en una importante fuerza evolutiva para la especie.
¿Sativa, indica y ruderalis son tres especies?
Durante décadas se popularizaron esos nombres como si representaran tres especies perfectamente separadas. Las diferencias entre poblaciones existen, pero sigue siendo discutible dónde trazar las fronteras taxonómicas.
¿Entonces no existen?
Los términos tienen valor histórico, cultural y morfológico, pero no deberían utilizarse por sí solos para predecir la composición química o los efectos de una planta moderna.
Estructura
Cómo está construida la planta
Cada parte cumple funciones concretas y, al mismo tiempo, forma parte de un sistema conectado.
Mucho más que absorber agua
El sistema radicular absorbe agua y nutrientes, ancla la planta, interactúa con microorganismos y participa en la comunicación fisiológica entre el suelo y la parte aérea. La raíz está viva, respira, necesita oxígeno, detecta señales químicas y modifica su arquitectura según el ambiente.
Estructura y transporte
Sostiene hojas, ramas e inflorescencias y, en su interior, permite el transporte de agua, minerales y productos derivados de la fotosíntesis. La selección humana ha modificado considerablemente esta estructura.
La arquitectura de la planta
Un nudo es el lugar donde se insertan hojas, ramas y estructuras asociadas. El espacio entre dos nudos es el entrenudo. La arquitectura completa surge de la interacción entre meristemos, yemas axilares, dominancia apical y señales hormonales.
Una forma que cambia con el desarrollo
La hoja de cannabis suele ser palmadamente compuesta, con varios folíolos y márgenes serrados. Pero una misma planta puede producir hojas distintas según su edad, posición, fase de desarrollo y condiciones ambientales.
Reproducción
Plantas macho, hembra y expresión sexual
Cannabis sativa es predominantemente dioica: normalmente existen individuos que producen flores masculinas e individuos que producen flores femeninas. También existen poblaciones y cultivares monoicos, y pueden aparecer expresiones sexuales diferentes durante el desarrollo.
Cromosomas sexuales
El cannabis normalmente posee 2n = 20 cromosomas: 18 autosomas y 2 cromosomas sexuales. En el sistema sexual dioico típico, la hembra es XX y el macho XY.
Existe, por tanto, una base genética fuerte para la determinación sexual. Lo que puede presentar plasticidad es la expresión de esa sexualidad. Son conceptos relacionados, pero no idénticos.
Estructuras reproductivas
Flores, fruto, “semilla” y estigmas
El “cogollo” no es una sola flor
Las flores femeninas son pequeñas y se agrupan formando inflorescencias complejas. Lo que coloquialmente llamamos “cogollo” incluye flores, brácteas, hojas asociadas, tricomas, tallos y otras estructuras.
Producción y dispersión de polen
Las flores masculinas producen anteras que liberan gran cantidad de polen fino y ligero. El cannabis está fuertemente adaptado a la polinización por viento, lo que facilita el intercambio genético entre poblaciones.
¿La “semilla” es realmente una semilla?
Lo que habitualmente llamamos semilla de cannabis se encuentra dentro de un pequeño fruto seco denominado aquenio. En lenguaje cotidiano decimos “semilla”; botánicamente, el aquenio es la estructura completa que contiene la verdadera semilla.
Los famosos “pelitos blancos”
La parte visible conocida popularmente como “pelitos” o “pistilos” corresponde principalmente a los estigmas de la flor femenina. Su función biológica está relacionada con la recepción del polen.
Superficie de la planta
Tricomas: pequeñas fábricas químicas
Los tricomas son estructuras epidérmicas especializadas. Algunos son glandulares y otros no glandulares. Los tricomas glandulares de las flores femeninas tienen especial importancia porque producen y almacenan metabolitos especializados, incluidos cannabinoides y terpenos.
No todos los tricomas son iguales
La investigación microscópica distingue diferentes morfologías glandulares, entre ellas tricomas bulbosos, capitados sésiles y capitados pedunculados. Su número, distribución, forma y maduración pueden cambiar según el tejido, la edad de la planta, el genotipo y la fase de desarrollo.
Química vegetal
La planta no produce THC y CBD exactamente como solemos imaginar
En tejido vegetal fresco predominan distintos cannabinoides en sus formas ácidas. Entre los ejemplos más conocidos se encuentran THCA, CBDA y CBGA.
Con procesos posteriores, incluidos el calor y el paso del tiempo, pueden ocurrir transformaciones químicas como la descarboxilación. Por eso THC y THCA no son exactamente la misma molécula, del mismo modo que CBD y CBDA tampoco lo son.
¿Por qué produce cannabinoides la planta?
Existen evidencias de funciones defensivas y ecológicas relacionadas con los tricomas y sus metabolitos, aunque todavía se investigan las funciones exactas de muchos de estos compuestos.
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Genotipo, fenotipo y quimiotipo
Genotipo
El genotipo es la información genética heredada por la planta: el conjunto de instrucciones que recibe. Influye en su potencial de arquitectura, sexo, quimiotipo, ritmo de desarrollo, características anatómicas y respuestas ambientales. Muchos rasgos, sin embargo, son poligénicos y no dependen de un único gen.
Fenotipo
El fenotipo es lo que finalmente observamos. No depende únicamente de la genética: surge de la interacción entre la información heredada, el ambiente y el momento del desarrollo.
Dos individuos genéticamente parecidos pueden terminar mostrando diferencias cuando crecen en ambientes distintos. A la vez, dos genéticas diferentes pueden responder de forma distinta bajo exactamente las mismas condiciones.
Antes de seguir
Aprender a observar
Cultivar no consiste solamente en seguir tablas, repetir fórmulas o copiar lo que funcionó a otra persona. Cada planta es distinta. La genética influye, el ambiente cambia y hasta dos individuos de una misma variedad pueden responder de manera diferente.
Una hoja que cambia de aspecto, una raíz que no se desarrolla como esperábamos o una planta que crece diferente a las demás no significa automáticamente que exista un problema. Muchas veces observamos simplemente la interacción entre genética, ambiente y desarrollo.
La ciencia nos ayuda a comprender esos procesos. La experiencia de los cultivadores también puede enseñarnos mucho. Pero ninguna de las dos debería convertirse en una regla absoluta.
Idea central
Este es solo el comienzo del camino.
En El 5to Pino queremos que la información sirva para aprender a pensar y tomar decisiones con mayor criterio. Aprender sobre cannabis también significa aceptar que todavía queda mucho por descubrir.
Primero conoce la planta. Después aprende a cultivarla.
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